"No tenía idea de lo triste que estaba": el hombre que organiza veladas en pubs para charlar con desconocidos tras el suicidio de su mejor amigo

Grupo de personas en un pub
Pie de foto, Desconocidos... hasta que se sientan a charlar.
    • Autor, BBC News
    • Título del autor, Redacción
  • Tiempo de lectura: 7 min

En noviembre de 2025, el mejor amigo del británico Dean Perryman se suicidó. El dolor de la pérdida, cuenta, se mezcló con la culpa: "Rob era mi mejor amigo y no tenía ni idea de lo triste que estaba".

Abrumado, sintió la necesidad de hacer algo.

"No sabía qué, pero todo el tiempo me rondaba en la cabeza la sensación de que, dondequiera que fuera, siempre habría una silla vacía en la que Rob se habría sentado".

De ahí nació la idea con la que convirtió su dolor en una campaña para ayudar a otros a sentirse menos solos.

"Pensé: 'No soy bueno para hacer bien muchas cosas, pero soy bueno charlando y tomando cerveza, así que puedo ir al pub y ver si hay alguien allí que quiera charlar".

El concepto era sencillo: reservaría mesas en pubs y aunque, según dice, normalmente era "superalérgico" a las redes sociales, compartiría videos para que la gente supiera que podía acudir a la cita si quería compañía.

Luciendo siempre una sudadera naranja muy llamativa para que lo encontraran fácilmente, se sentaría rodeado de sillas vacías, listo para pasar un rato agradable con desconocidos.

Empezó a hacerlo todos los días de diciembre, un mes que suele estar lleno de celebraciones festivas, pero que para algunos representa un momento del año de una soledad brutal, un problema que puede afectar a personas de todas las edades y es "amenaza urgente para la salud", según la Organización Mundial de la Salud.

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La iniciativa, que Dean llamó Empty Chairs o Sillas Vacías, en español, fue exitosa y no sólo se propagó por todo Reino Unido sino que se empezó a replicar en varios países del mundo.

"Realmente no tenía un plan cuando empecé a hacer esto. Y creo que si hubiera dedicado tiempo a averiguar qué era lo que intentaba hacer, nunca lo habría hecho", confiesa Dean.

"Pero cuando empecé a hacerlo, después del tercer fin de semana, un hombre de unos 40 años vino por primera vez, pensando que era una forma de conocer gente en un ambiente cómodo, solo para tomar una cerveza y charlar. Luego volvió una segunda y tercera vez y cada vez se abrió un poco más sobre la verdadera razón por la que quería venir.

"Cuando lo volví a ver, me dijo: 'Gracias a que pude hablar en Sillas Vacías, pude buscar ayuda profesional'.

"Fue realmente inspirador porque para mí, eso es lo que hubiera querido que Rob hubiera hecho. No era era el tipo de persona que habría acudido a un profesional de salud mental, pero sí habría ido al pub y charlado con un desconocido y, con suerte, habría ganado la confianza para hablar de cómo se sentía. Así que eso para mí fue increíble".

Grupo de seis personas sentadas alrededor de una mesa
Pie de foto, Dean Perryman (al frente a la derecha) suele vestir de naranja brillante para que la gente pueda reconocerlo fácilmente.

A Dean le sorprende en lo que se ha convertido Sillas Vacías y la cantidad de personas a las que ha ayudado.

Pero también es consciente de cuán beneficioso ha sido también para él, ayudándolo a procesar su dolor.

"Rob falleció, y yo no era el tipo de persona que hablara de mis sentimientos ni alguien que animara a la gente a conversar de su salud mental. No sé qué habría hecho sin Empty Chairs porque me obligó a hablar y me mostró cuán dispuesta está la gente a ayudar si les das la oportunidad.

"Los desconocidos suelen ser increíbles. Así que ha sido una experiencia realmente agradable para mí", le dice Dean al programa The Happy Pod de la BBC.

"Me sorprendió mucho"

Desde que Dean creó su página web Empty Chairs cientos de personas se han inscrito para organizar encuentros en diversas partes del mundo.

"Sinceramente, todavía me parece surrealista", exclama.

"Ver que ha tenido eco en otras personas ha sido simplemente increíble".

Belén Luna Sanz, de 32 años y originaria de Bolivia, es una de las que se ha vestido de naranja brillante -"aunque no me gusta mucho"- para que la gente la ubique fácilmente en los eventos de Sillas Vacías que organiza en la capital belga, Bruselas.

"Vi toda la historia en TikTok y me conmovió ver cómo él convirtió su duelo en algo que hace que todos se sientan mucho mejor.

"A mí, en ese momento, me costaba mucho encontrar una comunidad, especialmente en Bruselas, donde hay tanta gente yendo y viniendo.

"Soy muy orientada a la comunidad y eso es algo muy difícil de construir cuando eres migrante".

Belén sentada en un pub con un desconocido
Pie de foto, Al igual que Dean, Belén Luna Sanz usa una blusa de color naranja brillante para ser reconocida en sus pubs en Bélgica.

Belén no se contentó con mirar de lejos; decidió unirse a la campaña.

"Me ha ido bien. Solo voy a un bar y es una maravilla. La primera noche me sorprendió mucho que la gente realmente se sentara a hablar conmigo.

"Me di cuenta de que la gente se sentía muy sola, a pesar de que teníamos mucho contacto social", cuenta.

"Para mí, eso fue clave. Darme cuenta de que no bastaba con hablar con la gente, sino que se trataba de las conexiones que estábamos creando".

En Noruega, Thale Kalbakk, de 48 años, se puso su propio suéter naranja y se sentó rodeada de sillas vacías pues, según le contó a la BBC, sus inviernos podían ser deprimentemente oscuros y fríos.

"La gente fue muy amable. Estoy abrumada", dijo.

"Espero haber desempeñado un papel importante. Espero haber marcado la diferencia, porque [las mujeres que conocí], sin duda, marcaron la diferencia para mí".

A kilómetros de distancia, Jill McFarland se convirtió en anfitriona en Canadá, y bautizó su iniciativa como Andrew's Empty Chair (La silla vacía de Andrew), en honor a su esposo, quien se quitó la vida en 2020.

"He buscado alguna manera de honrar a mi esposo y el algoritmo me trajo a Dean", dijo.

"La soledad es una epidemia en nuestra sociedad que afecta a personas de todas las edades y condiciones sociales.

"Si puedo ir y crear un espacio para aunque sea una sola persona, y hacerle saber que le he guardado una silla para que pueda charlar, entonces tal vez se sienta animada a hablar de nuevo".

"Una de las asistentes de esta semana tenía 79 años... nunca sale de casa, pero estaba encantada de haberlo hecho. Eso me alegró la noche".

Otros más están creando espacio para las personas de su comunidad que podrían necesitarlo en lugares como Australia, Suiza, Países Bajos, España y Estados Unidos. Y en Reino Unido, cada vez son más.

"Lo pasarás bien"

Mujer sonriendo vestida con una sudadera naranja
Pie de foto, Para Jill McFarland, lo más difícil de ser anfitriona fue "encontrar una sudadera con capucha naranja".

Empty Chairs "no es un club, ni una sesión de terapia, ni un evento para hacer contactos. Es simplemente una mesa donde puedes sentarte, pedir algo de beber si te apetece y charlar con alguien", señala su sitio web.

Añade que "existe para crear espacios relajados donde se puedan dar conexiones humanas auténticas. Sin grandes discursos. Sin incómodos rompehielos", y que "la conexión no necesita un plan perfecto, solo necesita un punto de partida".

Advierte que no son profesionales capacitados, ni pueden dar asistencia en situaciones de crisis: "Está diseñado para ser un espacio relajado. Siempre puedes alejarte, tomar un descanso o irte. Si algo no te parece bien, confía en tu intuición".

Tanto a través de redes sociales como en el sitio web, la gente puede enterarse de dónde y cuándo serán los próximos encuentros.

Pero, ¿qué le diría Dean a alguien a quien le atrae la idea pero duda de que sea capaz de organizar un evento o sentarse a su lado en una de las sillas vacías?

"Es totalmente comprensible. No es fácil: se necesita valor para ponerse la sudadera naranja y también para sentarse con un desconocido.

"Por mi propia experiencia, lo único que realmente quiero recalcar es que he sido anfitrión incontables veces y ha habido días en los que simplemente no me daban ganas de ir. Pero siempre me he sentido mucho mejor por haber ido.

"Nunca sé quién va a venir. Nunca sé qué temas van a surgir. Nunca sé si voy a decir lo correcto. Pero nunca me he ido arrepentiéndome de haber asistido.

"Si haces algo sencillo para otros, honestamente es lo mejor que puedes hacer. Y estoy seguro de que si te expones, lo pasarás bien".

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