You’re viewing a text-only version of this website that uses less data. View the main version of the website including all images and videos.
"Uno de los mayores misterios sin resolver de la historia británica": el conde que desapareció tras asesinar a la niñera de sus hijos
- Autor, Fiona Macdonald
- Título del autor, BBC Culture*
- Fecha de publicación
- Tiempo de lectura: 8 min
El caso de Lord Lucan es insólito y macabro, pero, a primera vista, parece haber pocas dudas sobre la secuencia de los hechos.
Al parecer, durante la noche del 7 de noviembre de 1974, el aristócrata británico se ocultó en la oscuridad de la cocina del sótano de su residencia en Belgravia, Londres.
Con la intención de asesinar a su esposa —de quien estaba separado—, acabó matando a golpes a la niñera de la familia, Sandra Rivett, de 29 años, después de confundirlas a ambas; después, atacó a Lady Lucan.
Ella logró escapar y dar la voz de alarma, mientras Lord Lucan huía; muchos suponen que se lanzó al mar cerca de Newhaven y se ahogó.
Nunca se ha dado con su paradero, a pesar de que desde entonces, ha habido reportes de avistamientos en todo el mundo, en todos los continentes excepto en la Antártida.
Las interrogantes
A juzgar por las pruebas —y por el hecho de que el conde se hubiera escapado—, el caso parece condenatorio.
El 19 de junio de 1975, durante la investigación judicial sobre la muerte de Rivett, el tribunal forense necesitó apenas 31 minutos para declarar a Lord Lucan culpable de asesinato. Sin embargo, al profundizar un poco más, surgen más interrogantes que respuestas.
¿Por qué alguien que aparentemente era aprensivo con la sangre escogería un método tan brutal y violento? ¿Cómo pudo confundir a Rivett con su esposa durante un ataque prolongado? ¿Y por qué tardó tanto Lady Lucan en correr a un pub cercano y gritar: "Asesinó a la niñera, ayúdenme"? Todo ello conforma uno de los mayores misterios criminales sin resolver de la historia británica.
Las versiones tanto de Lord como de Lady Lucan sobre lo que pasó esa noche son "cuestionables", según la historiadora Alex von Tunzelmann, presentadora del pódcast The Lucan Obsession.
"Da la sensación de que no hay prácticamente nada sólido en el núcleo del asunto a lo que aferrarse, lo que deja el terreno libre para las teorías de la gente... Es uno de esos misterios sin resolver y que, en mi opinión, probablemente sea irresoluble".
El caso también revela mucho sobre la actitud británica respecto a las clases sociales.
Richard John Bingham, séptimo conde de Lucan, se casó en 1963 con Veronica, quien había sido modelo y secretaria.
Él era un apostador profesional formado en Eton que, a pesar de su apodo de "Lucky" (Afortunado), había acumulado deudas y se enfrentaba a la bancarrota en el momento del asesinato.
Después de su desaparición, surgieron indicios de que había recibido ayuda de amigos adinerados, conocidos como "el set de Clermont" por el casino que frecuentaban en Berkeley Square.
Una de las teorías más descabelladas sobre el destino de Lucan aseguraba que se había suicidado de un disparo y había pedido que su cuerpo les sirviera de alimento a los leones del zoológico privado de su amigo John Aspinall, propietario del Clermont Club.
Un matrimonio que salió terriblemente mal
La obsesión pública por el caso se alimenta de las ambigüedades.
"Los hechos bastan para construir una narrativa, al tiempo que dejan margen para dudas sumamente intrigantes", sugiere la historiadora Rosemary Hill.
Si hoy se celebrara un juicio por asesinato, el veredicto "no sería necesariamente algo decidido de antemano", sostiene Von Tunzelmann.
Una de las razones por las que el caso captó la atención pública fue que reveló, con detalles gráficos, un matrimonio que había terminado en un desastre absoluto.
"Era una relación enormemente disfuncional; realmente caótica, fuera lo que fuera lo que estuviera pasando", dice Von Tunzelmann.
La pareja se había separado en enero de 1973; Lord Lucan abandonó el domicilio familiar para instalarse en un apartamento cercano. Estuvo librando una batalla encarnizada, aunque infructuosa, por la custodia de sus tres hijos, lo cual, sumado a su inminente bancarrota, sugería un posible móvil para el asesinato.
Sin embargo, la historia tiene otra vertiente.
Verónica había padecido problemas de salud mental a lo largo de su vida y, pocos años después de la desaparición de su marido, le retiraron la custodia de sus hijos.
"Mi marido sigue vivo, y no tengo motivos para pensar lo contrario, ya que no se ha encontrado su cuerpo", declaró Lady Lucan al programa Newsnight de la BBC en una extraordinaria entrevista de 1980. Sobre los sucesos de noviembre de 1974, dijo: "Para mí, fue solo un incidente breve que he olvidado. Ya estoy recuperada, solo fue un asunto conyugal".
Estuvo distanciada de sus hijos hasta su muerte en 2017.
Hoy en día —dice Von Tunzelmann— "su relato podría plantear alguna que otra interrogante. No estoy sugiriendo que ella hiciera nada indebido, sino simplemente que tal vez no estaba contando toda la verdad".
Sin embargo, el periodista y escritor James Fox escribió en una carta dirigida a la revista London Review of Books que Lady Lucan "me describió con gran detalle cómo logró sobrevivir al ataque homicida de su marido... Su relato nunca vaciló ni se adornó con el paso de los años. Un detalle resultaba tan extraordinario que no podía haber sido inventado: cuando él se abalanzó sobre su cuello, ella logró articular con voz ronca: 'Ni se te ocurra tocar mis perlas'".
Las especulaciones sobre los sucesos de la noche del asesinato de Rivett avanzan en paralelo a las teorías acerca de lo que le ocurrió a Lucan en los días posteriores.
Su último avistamiento confirmado tuvo lugar a primera hora de la mañana siguiente en casa de unos amigos en Sussex, los Maxwell-Scott; allí escribió unas cartas en las que insistía en su inocencia, alegando que había sido una "noche traumática de increíbles coincidencias".
En las cartas, le explicaba a sus amigos que había pasado casualmente por delante de su antigua residencia y había visto a un intruso, por lo que había entrado corriendo para ayudar a su esposa.
Argumentando que Lady Lucan lo iba a acusar del ataque, dijo haber decidido "mantenerse oculto durante un tiempo".
Tres días más tarde, se encontró abandonado en Newhaven, en la costa sur de Inglaterra, el Ford Corsair que había tomado prestado; en la tapicería se encontró sangre compatible con la de Rivett y Lady Lucan, y en el maletero había escondido un tubo de plomo del mismo tipo que el arma homicida.
¿Protegido por sus amigos ricos?
Algunos creían que el círculo de amigos adinerados de Lucan había cerrado filas para protegerlo.
El detective de la policía de Sussex, Derek Wilkinson, le declaró a la BBC: "Tengo la impresión de que otra persona trajo el carro y lo dejó aquí. Creo que fue una maniobra de distracción".
Ante las insinuaciones de que el llamado "set de Clermont" podría haber encubierto a Lord Lucan, surgió en la prensa la imagen de lo que el Daily Express describió como un "círculo muy unido" con un "vínculo de estilo masónico".
Aspinall reforzó esa impresión en diversas entrevistas; en 1994 declaró a la BBC que "hubiera hecho por él lo que me hubiera pedido" y que, si Lucan hubiera pedido asilo, "lo hubiera conseguido".
En 2012, una mujer que afirmaba haber sido asistente personal de Aspinall declaró a BBC News que había reservado vuelos a África para los dos hijos mayores de Lucan en algún momento entre 1979 y 1981, para que su padre pudiera verlos sin que ellos lo supieran.
"Él los observaba y los veía —que era lo que quería hacer: simplemente ver cómo crecían y contemplarlos desde la distancia—. Estaba muy claro que no iba a reunirse con ellos, ni a hablarles, ni a darse a conocer".
Según Tatler, "dependiendo de a quién escuches, el auspicioso conde fue sacado eficientemente del país por uno de los miembros del "set de Clermont"... y, hasta el día de hoy, se le puede encontrar 'alegremente paseando por los lugares coloniales'".
Esta visión respalda una impresión casi caricaturizada de Lord Lucan, un conde fugitivo privilegiado cuyo tatarabuelo ordenó la Carga de la Brigada Ligera y que había pasado su tiempo conduciendo lanchas, compitiendo en trineos y comprando caballos de carreras.
En el centro del misterio —aunque a menudo ignorada en los mitos que rodean una obsesión que The Times describió como una partida nacional de Cluedo— se encuentra la propia víctima.
"A Sandra Rivett se la priva totalmente de voz en este caso", afirma Von Tunzelmann.
"Muchas veces se refieren a ella simplemente como 'la niñera'; la gente ni siquiera la llama por su nombre y todos se centran en ese matrimonio aristocrático increíblemente disfuncional. Sin embargo, a un historiador o un periodista le resulta muy difícil contrarrestar esto, ya que no disponemos de nada expresado con su propia voz. No podemos saber qué habría dicho Sandra al respecto ni qué opinión le merecía la situación. Carecemos por completo de su versión de la historia".
*Esta es una historia publicada originalmente en inglés por BBC Culture. Si quieres leer esa versión, haz clic aquí.
Haz clic aquí para leer más historias de BBC News Mundo.
Suscríbete aquí a nuestro nuevo newsletter para recibir cada viernes una selección de nuestro mejor contenido de la semana.
Y recuerda que puedes recibir notificaciones en nuestra app. Descarga la última versión y actívalas.