Mi madre me tuvo secuestrado durante 6 años, pero ahora estoy listo para volver a verla

Primer plano de Alex Batty mirando a la cámara.
    • Autor, George Sandeman
    • Título del autor, BBC News
    • Autor, Ellen Kirwin
    • Título del autor, BBC News
  • Fecha de publicación
  • Tiempo de lectura: 8 min

Alex Batty fue secuestrado de niño por su madre y llevado a vivir al extranjero y ahora, por primera vez desde su regreso a Reino Unido en 2023, se puso en contacto con ella.

Alex, originario de Oldham, Inglaterra, fue reportado como desaparecido por su abuela en 2017, cuando tenía 11 años, después de que su madre y su abuelo lo secuestraran durante unas vacaciones en España, antes de trasladarse a Francia.

Su madre, Melanie, quien no era su tutora legal y estaba fuertemente influenciada por teorías conspirativas, le dijo que tirara su pasaporte. Posteriormente vivieron parte del tiempo aislados de la sociedad y él no asistió a la escuela.

En un nuevo documental de la BBC, Alex, que ahora tiene 20 años, recordó sus años de aislamiento, durante los cuales llegó a vivir en una tienda de campaña, a veces comiendo solo una vez al día y realizando trabajos manuales a cambio de dinero.

Dijo que participó en el documental para poder comprender mejor a su madre y los motivos de sus acciones.

"Mi relación con mi madre es algo muy complicado", le dijo a la BBC en la entrevista más extensa que ha concedido desde que huyó de ella. "Me molesta lo que hizo... las experiencias que me perdí y mi falta de educación".

Alex, de 11 años, está de pie en primer plano mirando a la cámara.
Pie de foto, Alex fue declarado desaparecido cuando tenía 11 años.

Como parte del documental de la BBC, Alex también habló con personas que conocieron en pequeños pueblos y aldeas de España y Francia, y afirma que la experiencia le "abrió los ojos".

Revivir su adolescencia le provocó emociones encontradas. Aprendió más sobre su madre, pero al conocer cómo otros percibían su situación, le preocupó que eso pudiera "demonizarla".

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Alex, quien recientemente formó su propia familia tras el nacimiento de su hija, comentó que la experiencia de grabar el documental lo impulsó a contactar nuevamente con su madre.

Pero el camino no fue fácil: Alex confrontó a las personas que conoció durante su desaparición sobre por qué no contactaron con los servicios de emergencia. También descubrió que algunas personas sí alertaron a las autoridades francesas, pero que la ayuda nunca llegó.

Alex era solo un niño cuando Melanie se involucró profundamente en el movimiento de los "ciudadanos soberanos", que considera ilegítimos a los gobiernos de todo el mundo. Sus seguidores creen que pueden eximirse de las leyes y prácticas con las que no están de acuerdo, como el pago de hipotecas.

Esto provocó que les embargaran la casa familiar cuando Alex tenía ocho años y que Melanie vendiera todas sus pertenencias para irse a vivir con personas afines a Marruecos.

Regresaron seis meses después, cuando se quedaron sin dinero, y fue entonces cuando Alex se mudó con su abuela Susan, a quien se le otorgó la tutela legal a pesar de la desaprobación de Melanie, que la perdió. Cuando Susan permitió, con renuencia, que Melanie se lo llevara de vacaciones a Marbella en septiembre de 2017, Alex nunca regresó.

Susan contactó con la policía en el Reino Unido y se lanzó una amplia campaña de búsqueda en los medios, pero no se pudo encontrar a Alex, a Melanie ni a David.

Alex, su madre Melanie y su abuelo David abrazados y mirando a la cámara.
Pie de foto, Alex, su madre Melanie y su abuelo David.

Para el documental Alex visitó el pequeño pueblo de Benifairó de les Valls, al norte de Valencia, donde se escondieron durante dos meses.

Alex recuerda que para evitar que lo encontraran usaba sombreros y gafas, se dejó crecer el pelo y permaneció en casa la mayor parte del tiempo mientras se extendía la noticia de su desaparición.

Dijo que al principio le pareció "genial" y se sentía como James Bond. Pero Melanie y David le subrayaron que la situación era grave.

"Lo que me decían era que, según la ley, se clasificaba como secuestro, pero no era secuestro porque era mi madre", dijo.

Después de un par de meses, se fueron a un pueblo de montaña al sur de Valencia llamado Villalonga a vivir con una mujer llamada Trixie. Ella les ofreció alojamiento y comida a cambio de trabajo manual y ayuda en la casa.

Al regresar allí Alex quería averiguar "qué buscaba mi madre y por qué eran necesarias medidas tan drásticas".

Trixie dijo que entendía por qué Melanie pensaba que vivir al margen de la sociedad convencional le ofrecería una infancia más feliz y sana.

"Quería que vieras el mundo de una forma mejor que la que te ofrece la escuela", le dijo Trixie a Alex. "Claro que estabas desenfrenado, tenías 12 o 13 años. Trepabas a los árboles, paseabas a los perros, nadabas en el río... tenías una vida de verdad".

Cuando le preguntaron por qué no contactó con las autoridades tras ver la cobertura en los medios, respondió: "Sinceramente, sentí que no era asunto mío. Nunca tuve la sensación de que estuvieras aquí contra tu voluntad".

Alex entiende que Trixie y su madre compartían la misma mentalidad y que ella siempre lo vio "feliz, sano y aprendiendo".

"Muchos de ellos creían que la experiencia de la vida era mejor que la escuela", afirmó.

Alex Batty, de espaldas a la cámara, está de pie cerca de una persona mayor, Trixie, que lleva lentes y sonríe.
Pie de foto, Trixie le dijo a Alex: "Nunca tuve la sensación de que estuvieras aquí contra tu voluntad".

Tras vivir con Trixie durante unos dos años, se mudaron a un apartamento en el centro de Villalonga, momento en el que Alex empezó a sentirse solo.

"Solíamos sentarnos en una cafetería, y la escuela estaba justo al lado", recordó. "Oía sonar el timbre, los niños salían del colegio y eso me hizo extrañarlo mucho. Fui con mi madre y lloré desconsoladamente porque, sabes, ya no aguantaba más".

Luego se fueron a Francia, con el objetivo de Melanie de encontrar una comunidad permanente.

Alex describe los constantes traslados como algo "agotador" y "monótono". "Quería tener algo de permanencia", cuenta.

Alex trabajaba para ayudar a mantener a su madre. "Me obligaron a trabajar a los 14 años y ella estaba perfectamente sana para hacerlo. Pero nunca lo hizo", dijo.

Recordó que su madre estaba tan absorta en su trabajo espiritual que él tenía que ganar dinero para pagar el alquiler y comprar comida para la familia.

Melanie nunca se tomaba un descanso del trabajo, señaló Alex y añade: "No es normal, ¿verdad? Eso afecta bastante a la gente".

A los 15 años se mudó a un campamento en Belesta, en los Pirineos, en el suroeste de Francia. Sin embargo, al no haber mucho trabajo en la zona, contó que durante un tiempo se las arregló con una sola comida: pasta con salsa.

Tras un periodo de tensión debido a que Alex cuestionaba las teorías de Melanie, ella no le permitió vivir en su caravana y se vio obligado a pasar seis meses durmiendo en una tienda de campaña.

"Era invierno: llovía, estaba húmedo, hacía frío todo el tiempo. Y mi madre vivía en una autocaravana con calefacción, agua y electricidad, pero prefería que yo durmiera fuera, en una tienda de campaña".

Alex Batty está sentado con las piernas cruzadas sobre un muro bajo de piedra, sosteniendo un teléfono móvil, con una botella de plástico para bebidas colocada a su lado.
Pie de foto, "Estoy furioso porque nadie hizo nada", dice Alex.

Alex no lo supo en ese momento, pero la joven hija del dueño del campamento vio las condiciones en las que se encontraba y contactó con los servicios sociales franceses.

En el documental, la joven le dijo a Alex: "Pensé que era un poco de abuso. Pensé que realmente ella no era una madre responsable".

"Llamé a los servicios sociales, pero me dijeron que como eras extranjero y debido a que yo no conocía tu verdadera identidad, no podían hacer nada".

A Alex le cuesta asimilar esta oportunidad perdida.

"Estoy furioso, furioso porque nadie hizo nada", afirma. Al darse cuenta de que habría podido volver al colegio si lo hubieran rescatado se sintió "muy enojado".

Los servicios sociales franceses le dijeron a la BBC que no podían comentar casos individuales.

Pero esta no fue la única oportunidad perdida. Alex intentó inscribirse en un centro de informática en Francia y les dio su nombre real. El centro informó a la policía.

Dos agentes fueron enviados al domicilio donde trabajaba Alex con la excusa de que buscaban un coche desaparecido.

"Pensé que venían a llevarme y, sinceramente, estaba nervioso, pero sobre todo me sentí aliviado", dijo.

Cuando revelaron que solo buscaban un auto robado quedó "devastado".

"Podría haber dicho algo en ese mismo instante, pero no lo hice porque lo que más me preocupaba era proteger a mi madre y a mi abuelo, evitar que fueran a prisión", añadió.

La BBC contactó con la Policía Nacional para obtener declaraciones, pero no recibió respuesta.

En primer plano, Susan, la abuela de Alex está de pie en la cocina y detrás de ella está Alex.
Pie de foto, La abuela de Alex, Susan, había recibido la tutela legal sobre él.

Alex se sentía cada vez más infeliz y seis años después de ser secuestrado decidió que ya no aguantaba más. Escribió una nota de despedida y abandonó la pequeña comunidad de los Pirineos en plena noche.

Pero para proteger a su madre y a su abuelo de la policía y de un posible arresto, Alex contó que caminó durante días por colinas y bosques para dificultar que alguien pudiera determinar su punto de partida.

"Después de un par de días, decidí hacer autostop y me subí a la camioneta de un hombre".

Fue llevado a la comisaría de Toulouse antes de ser trasladado a Reino Unido, donde se abrió una investigación por posible secuestro.

La BBC tuvo acceso por primera vez a las grabaciones policiales, en las que se ve a Alex inventando una historia falsa sobre el paradero de su madre y su abuelo.

Durante sus interrogatorios policiales, Alex se mostró firme en su decisión de no presentar cargos.

En enero de 2025, la policía cerró la investigación sobre el secuestro del menor. Un portavoz declaró que la familia de Alex no la apoyaba y que "no existía ninguna posibilidad real de un proceso legal". Melanie Batty nunca ha sido acusada de ningún delito en relación con la desaparición de Alex.

Alex ya aprobó sus exámenes de secundaria de inglés y matemáticas y está intentando construir una vida para él y su nueva familia.

Tras su viaje recordando su vida aislado, decidió enviarle un mensaje de texto a su madre.

"Todo este viaje me ha reconectado con mi madre y mi abuelo y me ha hecho querer reconstruir ese vínculo", dijo.

Parte del mensaje dice: "Sé cuánto les importo y que lo único que querían era protegerme. Los quiero mucho a los dos".

Dijo que se tomaría un tiempo para volver a contactarla, cuando se sintiera preparado para leer su respuesta.

"Espero que algún día pueda llegar a ser capaz de ir a verlos y pasar un buen rato".

"En lugar de que mi madre me imponga cosas como solía hacer".

La BBC contactó con Melanie y David Batty para obtener sus comentarios, pero no respondieron a las acusaciones.

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