Muere a los 88 años David Hockney, pilar del arte pop y uno de los artistas británicos más influyentes de la era moderna

David Hockney posa frente a una de sus pinturas en 2017.

Fuente de la imagen, Aurelien Meunier/Getty Images

    • Autor, Redacción
    • Título del autor, BBC News Mundo
  • Fecha de publicación
  • Tiempo de lectura: 8 min

David Hockney, uno de los artistas contemporáneos británicos de más renombre, falleció a los 88 años, según informaron sus representantes en un comunicado.

Su publicista, Erica Bolton, describió a Hockney como "una de las figuras más importantes del arte contemporáneo de los siglos XX y XXI".

Hockneydominó prácticamente todas las técnicas, desde la pintura y la fotografía hasta el uso de iPads. Además, realizó grabados, litografías e incluso vidrieras, sintiéndose igual de cómodo tanto en la grandiosidad del diseño operístico como en la intimidad de la pluma y la tinta.

Se dio a conocer como artista pop durante la década de 1960 y ganó fama por sus pinturas de piscinas, en las que representaba escenas hedonistas de amor, lujuria y pérdida bajo el cielo soleado de Los Ángeles (EE. UU.), contribuyendo a definir la estética de la ciudad.

En 2018, uno de estos cuadros se vendió en una subasta por casi US$90 millones, todo un récord para un artista vivo. El propio autor se sorprendió por el entusiasmo del público por su obra.

El primer ministro británico Keir Starmer fue uno de los primeros en rendir homenaje a Hockney.

"Su obra, vívida e inconfundible, influyó en generaciones de artistas", afirmó un portavoz del mandatario.

Su muerte ha sido lamentada por los responsables de renombrados museos como la Tate de Londres o el Centro Pompidou de París.

David Hockney y Andy Warhol en 1970.

Fuente de la imagen, Getty Images

Pie de foto, David Hockney mantuvo una amistad con Andy Warhol

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Hockney nació el 9 de julio de 1937 en Bradford, en el norte de Inglaterra, en el seno de una familia peculiar. Su padre, Kenneth, era un objetor de conciencia que detestaba por igual la injusticia social, las armas nucleares y el tabaco. Su madre, Laura, era profundamente metodista.

Desde pequeño mostró inclinación por las artes, aunque las penurias de la posguerra le obligaron a emplear el suelo de la cocina de la casa familiar y los libros de himnos de la iglesia como lienzos.

A los 16 años, le permitieron asistir a la escuela de arte, adonde llegó vestido con traje de rayas y un bombín. Aunque su apariencia podía ser extravagante, tenía una férrea ética de trabajo: pasaba hasta 12 horas al día frente a su caballete.

En el Royal College of Art de Londres rápidamente se labró una reputación como un talento singular, aunque con carácter rebelde. Así, su negativa a pintar un dibujo de una modelo femenina y de escribir un ensayo casi le impidieron graduarse.

La política, la literatura y la exploración de su homosexualidad eran algunos de sus principales intereses. Así, pintó un retrato que lo mostraba en un acto de amor con el poeta estadounidense Walt Whitman.

Pronto, sus obras llamaron la atención de los periódicos, que en la época lanzaban revistas de fin de semana de gran formato que convertían a las estrellas del pop y a los artistas en una nueva clase de celebridades sin abolengo.

Con su característico cabello rubio platino, sus gafas redondas de montura gruesa y un cigarrillo colgando de sus labios, Hockney se convirtió en una figura habitual de las fiestas de los años 60 a ambas orillas del Atlántico.

Se codeó con el bailarín ruso Rudolf Nureyev y el cantante de los Rollings Stone, Mick Jagger, y en un viaje a Nueva York entabló amistad con otra estrella en ascenso: Andy Warhol.

Pese a su recién adquirida fama, Hockney abandonó Reino Unido en busca del sol y en 1964 aterrizó en Los Ángeles, un escenario que prometía opulencia, ocio y libertad sexual.

En la urbe californiana cambió sus óleos británicos por los brillantes acrílicos, y las piscinas, el clima y los cuerpos masculinos desnudos se convirtieron en el centro de su obra.

"Pasé los primeros 20 años de mi vida en la penumbra gótica del norte de Inglaterra. Aquí me sentí libre", le dijo al crítico Peter Adam, quien se convirtió en su biógrafo.

Una mujer observa dos de las pinturas más famosas del fallecido artista británico

Fuente de la imagen, STEPHANE DE SAKUTIN/AFP via Getty Images

Pie de foto, Las piscinas y los cuerpos masculinos desnudos fueron los temas centrales de la obra de Hockney en la década de 1960.

Más que retratos

A Hockney le resultaba difícil pintar a desconocidos, por lo que prefería retratar a amigos y familiares, algo que le costó dinero a lo largo de su vida.

Pero al artista no le interesaban cualquier tipo de retratos, sino aquellos en los que había dos personas.

"Creía que dos personas eran más fascinantes que una", escribió el reportero de la BBC, Sam Woodhouse, en su obituario.

Pocos artistas se han sentido tan entusiasmados con la tecnología como Hockney. En la década de 1970, quedó fascinado por la cámara Polaroid y creó cientos de collages que jugaban con el espacio y la perspectiva.

Más tarde, organizó exposiciones con obras creadas con fotocopiadoras y máquinas de fax, construyendo meticulosamente enormes cuadros a partir de hojas de papel.

Al final de esa década, Hockney era uno de los artistas más célebres del mundo y solía frecuentar la isla caribeña de Mustique con la fallecida princesa Margarita, hermana de la también fallecida reina Isabel II.

No obstante, ni la fama ni el dinero lo cambiaron.

"Todavía soy estudiante. Simplemente tengo bastantes tarjetas de crédito en el bolsillo", le dijo a Adam.

En 1985, cuando fue invitado a la Casa Blanca para asistir a la cena que el entonces presidente de EE. UU., Ronald Reagan, ofreció a los príncipes Carlos y Diana de Gales, los agentes de seguridad lo retuvieron durante media hora porque era el único invitado que llegaba a pie.

La epidemia del VIH/sida lo golpeó de cerca, pues perdió a varios amigos, y para sobrellevar este drama se volcó a pintar obsesivamente retratos de sus allegados.

Un retrato de Hockney con sus características gafas realizado con drones en la noche.

Fuente de la imagen, AFP via Getty Images

Pie de foto, La singular manera de vestir de Hockney lo convirtió en un símbolo en Reino Unido.

Los paisajes otra vez

En la década de 1990, Hockney volvió a pintar paisajes y su nueva pasión fueron los parajes ingleses.

Se mudó a Bridlington, en la costa inglesa del mar del Norte, cerca de su hermana y su anciana madre, y comenzó a pintar las colinas de la región de los Wolds.

Hockney conocía bien la zona, porque de joven solía trabajar en las granjas del área durante la época de cosecha.

De pie al aire libre, sin importar el clima, pintó cientos de escenas de prados exuberantes y arcenes de carreteras, a menudo de escala monumental.

Sin embargo, su vida en Yorkshire acaparó los titulares tras la muerte de su asistente en 2013. Dominic Elliott, de 23 años, falleció después de ingerir un producto de limpieza doméstico en la residencia del artista en Bridlington. Durante la investigación judicial se informó que Elliott bebió el ácido tras haber consumido cocaína y éxtasis.

El forense dictaminó que se trató de un "accidente" (muerte accidental), tras conocerse en la investigación que Elliott ingirió el líquido después de haber estado "de fiesta" con la expareja de Hockney, John Fitzherbert, de 48 años.

Se reveló que, en ese momento, Hockney dormía en su habitación y no tenía "la menor idea" de lo sucedido.

El forense declaró que no hubo circunstancias sospechosas ni participación de "terceros" en el fallecimiento. En 2013, el diario The Times informó que Hockney estaba "profundamente conmocionado", aunque declinó hacer declaraciones al respecto.

Con un entusiasmo contagioso, siguió innovando tras cumplir 80 años, completando paisajes de su nuevo hogar en Normandía (Francia) durante el confinamiento por el coronavirus.

En 2023, su experiencia cinematográfica inmersiva en 4D, narrada por él mismo, mostró en Londres pinturas, fotografías y escenografías de ópera proyectadas sobre paredes de 11 metros de altura en un amplio espacio subterráneo.

Pero no toda su obra era a gran escala. También disfrutaba igualmente creando pinturas de sus árboles favoritos o retratos íntimos del cantante Harry Styles en su iPad.

Con motivo de lo que habría sido su cumpleaños número 90, se están planificando exposiciones para 2027 tanto en la Tate Britain como en la Tate Modern, ambas en Londres.

Una muestra de la obra de Hockney en Mánchester

Fuente de la imagen, OLI SCARFF/AFP via Getty Images

Pie de foto, La obra de Hockney ha sido exhibida en los principales museos de Europa, Asia y Estados Unidos.

Muy selectivo

Durante su larga trayectoria, David Hockney recibió todos los honores posibles y rechazó varios.

En 1990, declinó el título de caballero y se enfureció al descubrir que había sido nombrado Compañero de Honor. Se cuenta que alguien abrió la carta y aceptó el honor en su nombre.

Sí aceptó la Orden del Mérito. ¿La razón? Creía que era un regalo personal de la reina Isabel II y consideró descortés rechazarlo.

Pero hubo un homenaje que sí disfrutó.

En 2007, se celebró una fiesta en la Tate Britain para conmemorar su 70 cumpleaños.

Tras la cena, se anunció que las alarmas de humo se apagarían durante 10 minutos para que el artista británico vivo más importante pudiera fumar un cigarrillo.

Era el tipo de honor que el sencillo que Hockney sí apreciaba. Y uno que no se le habría concedido a nadie más.

Raya gris

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