You’re viewing a text-only version of this website that uses less data. View the main version of the website including all images and videos.
Qué son las "refinerías teteras" de China y cómo están amortiguando la crisis petrolera por la guerra en Irán
Existe un mercado de petróleo que opera al margen de sanciones, de organismos internacionales como la OPEP y que no está ni conectado al sistema bancario mundial. Son las "refinerías teteras" de China, que proliferan en la provincia de Shandongy actúan como compradoras oportunistas del crudo sancionado que consiguen a precio reducido.
Sin ellas, sería my complicado poner en el mercado internacional los barriles con descuento procedente de Rusia, Irán y Venezuela
Estas pequeñas plantas rudimentarias, independientes de las petroleras estatales chinas conocidas como "The Big Three" -PetroChina, Sinopec, y CNOOC-, tienen más margen de beneficio y menos burocracia que ellas.
De hecho, el término "tetera" (teapot) nació en los años 90 para describir a refinerías privadas, que operaban con tecnología obsoleta y una capacidad de procesamiento muy limitada. Eran, en esencia, pequeñas "ollas a presión" en comparación con las grandes refinerías gubernamentales.
Durante décadas, sobrevivieron procesando residuos de combustible y operando en la sombra de la legalidad. Todo cambió en 2015, cuando el Gobierno chino, en una decisión estratégica, les otorgó licencias para importar crudo directamente.
De la noche a la mañana, las "teteras" se modernizaron y agruparon, llegando a representar hoy cerca del 20% de la capacidad de refinado del gigante asiático. Es decir, del mayor importador de petróleo del mundo.
"Para finales de 2016, 19 refinerías independientes habían recibido cuotas por un total de 1,48 millones de barriles por día, una cifra superior a las importaciones netas de petróleo de un país como España", explica Erica Downs, investigadora del Centro de Política Energética Global de la Universidad de Columbia y autora del informe "El ascenso de las refinerías independientes de China".
El gobierno chino pasó de intentar cerrar estas plantas durante dos décadas a integrarlas formalmente por varias razones estratégicas. La principal, dice el informe, es que el presidente Xi Jinping buscaba que las grandes petroleras estatales fueran más eficientes y por eso aumentó la competencia en el mercado interno.
Estas pequeñas refinerías independientes tienen capacidades de refinamiento que van de 40.000 a 214.000 barriles diarios, según datos de S&P Global.
El negocio del crudo sancionado
Para Venezuela o Irán, vender petróleo bajo sanciones es extremadamente difícil. Como pocos se atreven a comprarlo, tienen que ofrecer descuentos masivos que pueden llegar hasta los US$30 por barril respecto al precio del Brent, el de referencia en Europa.
En 2023, el 98% de las importaciones de materias primas de las pequeñas refinerías independientes procedían de Rusia, Venezuela e Irán, según datos de S&P Global Commodity Insights. El uso de crudos sancionados permitió a estas refinerías obtener ganancias de hasta 1.500 yuanes/tonelada (28 dólares/barril) en marzo de ese año.
"Los descuentos que las refinerías teapot obtienen fueron lo que las impulsó a convertirse en las principales compradoras de crudo sancionado. Esto les permite aumentar sus ganancias", le explica Downs a BBC Mundo.
Gran parte de estas refinerías están conectadas por oleoductos privados y comparten logística, lo que también les ahorra costos.
"Además, son más tolerantes al riesgo que las petroleras estatales chinas, ya que tienen mucha menos exposición, o ninguna, al sistema financiero del dólar estadounidense", añade.
Un informe de la Comisión de Revisión Económica y de Seguridad entre Estados Unidos y China del Congreso estadounidense del pasado mes de marzo afirma que las refinadoras tetera están deliberadamente aisladas del sistema financiero internacional para minimizar su exposición a las sanciones que Washington a impuesto a Irán, Venezuela o Rusia, lo que les permite procesar crudo "prohibido" sin riesgo para los grandes bancos chinos.
Expulsadas del sistema bancario en dólares
"Las grandes petroleras chinas dejaron de importar crudo iraní, porque no querían correr el riesgo de ser sancionadas", recuerda Downs. Sin embargo, las pequeñas no tuvieron reparos en comprar ese petróleo, actuando como una "válvula de escape" que permite que el crudo que nadie más se atreve a tocar siga fluyendo.
PetroChina, Sinopec, y CNOOC tienen negocios en todo el mundo, cotizan en bolsa y usan el sistema financiero internacional. Por ello, tienen pánico a las sanciones de Estados Unidos: si compran ese petróleo, se arriesgan a ser expulsadas del sistema bancario en dólares.
En cambio, las teapots son empresas locales, privadas y con una exposición internacional mínima o nula. No tienen activos en Estados Unidos ni necesitan usar bancos occidentales. Esto las convierte en el socio perfecto para Caracas o Teherán: son inmunes a las represalias financieras de Washington porque operan en un ecosistema estrictamente chino y en una moneda distinta del dólar.
El informe señala que las autoridades aduaneras chinas no reportan oficialmente estas importaciones como iraníes, sino que las atribuyen falsamente a países como Malasia, Omán o los Emiratos Árabes Unidos.
Y algo parecido sucede con los barcos que salen de Venezuala o Rusia. "El transporte depende de petroleros envejecidos que operan en la sombra, apagando sus sistemas de identificación (AIS), realizando trasbordos en alta mar y usando banderas de conveniencia para ocultar su rastro", dice el Congreso de Estados Unidos.
Occidente ve cómo estas refinerías se han convertido en un obstáculo para que las sanciones tengan éxito, ya que mientras exista una refinería en Shandong dispuesta a comprar, el petróleo sancionado siempre encontrará un camino hacia el mercado.
De Venezuela a Irán
Con los ingresos de la industria petrolera, algunos gobiernos occidentales creen que Rusia sigue financiando la guerra en Ucrania, Venezuela consigue oxígeno financiero para que su economía no colapsen e Irán continua con su programa nuclear para enriquecer uranio.
Pero la captura de Nicolás Maduro en Venezuela y la guerra en Irán ha cambiado el panorama para estas refinerías chinas.
"Después de la intervención estadounidense en Venezuela, las refinerías pequeñas se volcaron a comprar más crudo iraní, especialmente crudo pesado iraní, que se parece al venezolano. Probablemente también buscaron más crudo ruso para aprovechar la enorme diferencia de precio entre los barriles sancionados y los sustitutos disponibles comercialmente", le dice a BBC Mundo, Luisa Palacios, investigadora del Centro de Política Energética Global de la Universidad de Columbia
"Sin embargo, los descuentos en los barriles rusos desaparecieron tras el inicio del conflicto en Oriente Medio, y el bloqueo estadounidense de los puertos iraníes significa que las refinerías pequeñas podrían tener dificultades ahora", añade.
El problema para ellas es doble, porque Pekín también presiona para que no dejen de producir, ya sea con crudo barato o a precios normales, ya que eso pondría en peligro su suministro de petróleo. Las "teteras" proporcionan una cuarta parte de la capacidad de procesamiento que necesita la economía del gigante asiático.
"Las refinerías teapot se encuentran en una situación difícil no solo por los altos precios del crudo y los bajos márgenes, sino también porque Pekín las ha presionado para que no reduzcan su producción y así satisfacer la demanda china de productos refinados. Dado que Pekín no quiere que estas refinerías reduzcan su producción, probablemente tampoco quiera que cierren mientras el petróleo no fluya libremente por el estrecho de Ormuz", estima Downs.
Estrategias para sobrevivir
De nuevo esto obliga a las teapot a acudir a estrategias alternativas. "Tras las sanciones impuestas el año pasado a varias de estas refinerías, han tenido dificultades para recibir petróleo crudo y han comenzado a vender sus productos bajo nombres diferentes", dice Maia Nikoladze, directora asociada de la Iniciativa de Diplomacia Económica del Atlantic Council, un think tank con sede en Estados Unidos.
"Las instituciones chinas con presencia internacional cumplirán con las sanciones estadounidenses, mientras que es más probable que las más pequeñas o centradas en el mercado interno continúen comerciando mediante soluciones alternativas", expone Nikoladze.
A pesar de su éxito inicial, las independientes enfrentan un entorno más difícil. Y como pasa en cualquier mercado, todo apunta a que el número de refinerías independientes se reducirá en la próxima década. Las más grandes y sofisticadas podrán seguir, mientras que las pequeñas y menos eficientes desaparecerán o serán compradas.
La pregunta en el aire es si China dejará que esto suceda o intervendrá para asegurar un suministro de petróleo que necesita para mantener el ritmo de crecimiento de su economía.
Haz clic aquí para leer más historias de BBC News Mundo.
Suscríbete aquí a nuestro nuevo newsletter para recibir cada viernes una selección de nuestro mejor contenido de la semana.
Y recuerda que puedes recibir notificaciones en nuestra app. Descarga la última versión y actívalas.