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Problemas de visados, una histórica rivalidad con EE.UU. y cambio de base de operaciones: el complicado camino de Irán al Mundial
- Autor, Pooriah Jafreh
- Fecha de publicación
- Tiempo de lectura: 6 min
Cuando Irán se clasificó para el Mundial el 25 de marzo de 2025, pocos podían imaginar los desafíos que le esperaban a esa selección.
Más de un año después, su participación se ha convertido en una de las historias más complejas del torneo.
La selección iraní tiene previsto disputar partidos en EE.UU., uno de los países anfitriones, cuyo gobierno lanzó junto con Israel una ofensiva militar a principios de año que provocó la muerte del entonces líder supremo de Irán, Alí Jamenei, y desencadenó un conflicto que sigue prolongándose.
En medio de la guerra, el equipo ha tenido que afrontar múltiples incertidumbres, desde dónde establecer su base de operaciones hasta si jugadores, entrenadores y dirigentes obtendrían los visados necesarios para ingresar a territorio estadounidense.
La saga de los visados
Irán fue una de las primeras selecciones en asegurar su clasificación para el Mundial.
Sin embargo, las visas estadounidenses para sus jugadores fueron aprobadas el pasado viernes.
Varios miembros de la delegación iraní, entre ellos el presidente de la Federación de Fútbol de Irán, Mehdi Taj, no tuvieron la misma suerte que los jugadores y les rechazaron sus solicitudes.
El Departamento de Estado de EE.UU. le dijo a la BBC que había emitido los visados necesarios para que la selección iraní pudiera competir en el torneo, incluidos los de los jugadores y el personal de apoyo considerado esencial.
No obstante, agregó que no permitiría que el equipo "abusara de este sistema para introducir terroristas en EE.UU. con falsas pretensiones".
Según el embajador de Irán en México, Abolfazl Pasandideh, las autoridades estadounidenses informaron a la selección de que las condiciones de sus visados exigen que los jugadores entren y salgan de territorio estadounidense el mismo día de cada partido.
En este contexto, Irán trasladó su base para el Mundial de EE.UU. a Tijuana, México, después de que la FIFA aprobara el cambio.
Inicialmente, el equipo tenía previsto instalarse en Tucson, Arizona.
Disputará sus tres partidos de la fase de grupos en EE.UU.: ante Nueva Zelanda y Bélgica en Los Ángeles, y frente a Egipto en Seattle.
Más de 40 años de tensiones
Durante más de cuatro décadas, las relaciones entre Irán y EE.UU. han estado marcadas por la hostilidad.
Desde la toma de la embajada estadounidense en Teherán y la crisis de los rehenes de 1979, ambos países carecen de relaciones diplomáticas formales.
En ese contexto, el fútbol ha ofrecido algunas de las pocas oportunidades de interacción directa entre los dos países.
El episodio más recordado ocurrió en el Mundial de 1998 en Francia, cuando Irán venció a EE.UU. por 2-1 en un partido cargado de simbolismo político.
Descrito por algunos como la "madre de todos los partidos", el encuentro captó la atención internacional y pasó a formar parte de la historia de los Mundiales.
Antes del inicio del juego, los futbolistas iraníes entregaron rosas blancas a sus rivales estadounidenses como gesto de paz, en una escena que muchos consideraron un momento capaz de trascender las tensiones políticas.
Ambos equipos volvieron a enfrentarse en el Mundial de 2022 en Qatar, donde EE.UU. se impuso por 1-0 y avanzó a la fase de eliminatorias.
La posibilidad de que las dos selecciones vuelvan a cruzarse en el Mundial de 2026 añade un nuevo elemento de interés. Con el formato ampliado del torneo, ambos equipos podrían enfrentarse en las rondas eliminatorias.
De producirse, sería un partido con una carga simbólica que iría mucho más allá del fútbol, en medio del conflicto que enfrenta a ambos países.
El fútbol ya no une a todo el país
Más allá de los problemas logísticos, la relación entre la selección iraní y parte de la opinión pública de su país parece ahora más compleja que en torneos anteriores.
Tradicionalmente, el equipo nacional ha sido una de las pocas instituciones capaces de generar apoyo más allá de las divisiones políticas y sociales del país.
Durante los Mundiales de 2014 y 2018, la selección contó con un amplio respaldo entre los iraníes de distintos espectros políticos.
Pero esa situación cambió poco antes del Mundial de 2022 en Qatar. El torneo se celebró en medio de una ola de protestas desencadenada por la muerte de Mahsa Amini bajo custodia policial y por la posterior represión de las autoridades contra los manifestantes.
La selección quedó entonces atrapada en un intenso debate político. Mientras algunos iraníes esperaban que los jugadores expresaran públicamente su solidaridad con los manifestantes, otros defendían que el fútbol debía mantenerse al margen de la política.
El Mundial de 2026 llega apenas seis meses después de una nueva y amplia campaña de represión contra las protestas antigubernamentales en Irán, durante la cual, según organizaciones de derechos humanos, murieron miles de personas.
En este contexto, las opiniones sobre la selección siguen divididas. Para muchos, el equipo continúa siendo un símbolo de orgullo nacional, independientemente de la política.
Otros, en cambio, sostienen que está demasiado vinculado a las instituciones del Estado y que no puede separarse del establishment gobernante.
Eso no significa que el apoyo a la selección iraní haya desaparecido.
El fútbol sigue siendo el deporte más popular del país, y se espera que millones de personas sigan el desempeño del equipo durante el Mundial en Norteamérica.
Sin embargo, mientras Irán se prepara para un nuevo Mundial, el consenso nacional que en el pasado acompañaba a este tipo de torneos parece hoy más incierto.
En lo deportivo, la selección aspira a lograr lo que nunca ha conseguido: a pesar de haberse clasificado en siete ocasiones para la Copa del Mundo, nunca ha superado la fase de grupos.
El nuevo formato ampliado a 48 equipos abre nuevas posibilidades, y en Teherán confían en que alcanzar las rondas eliminatorias es un objetivo realista.
Pero queda por ver si el fútbol seguirá siendo la historia dominante.
Las Copas del Mundo suelen reflejar las tensiones políticas de su tiempo. Sin embargo, resulta difícil recordar a otra selección que llegue a un torneo en un contexto similar de aislamiento diplomático, tensiones militares, incertidumbre en torno a los visados y divisiones internas.
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